Esta guía resume el marco general del DS 90. Los límites específicos aplicables a cada instalación dependen del tipo de cuerpo receptor y de las condiciones de la resolución de calificación ambiental. Para situaciones de fiscalización o requerimientos formales, consulte con un profesional habilitado o con la Superintendencia del Medio Ambiente.
La idea central de la norma
El Decreto Supremo 90 del Ministerio Secretaría General de la Presidencia establece los límites máximos de contaminantes que pueden tener los residuos industriales líquidos (RILES) antes de ser descargados a cuerpos de agua superficiales o subterráneos en Chile.
Los parámetros más relevantes para la mayoría de las industrias son la Demanda Biológica de Oxígeno (DBO5), la Demanda Química de Oxígeno (DQO), los Sólidos Suspendidos Totales (SST) y, en algunos casos, la temperatura, el pH y ciertos metales. Los límites no son iguales para todos: varían según el tipo de cuerpo receptor (río con alta dilución vs. lago o humedal protegido) y pueden ser más exigentes para instalaciones que tienen una Resolución de Calificación Ambiental.
La lógica es que el cuerpo receptor tiene una capacidad de asimilar contaminantes sin daño ecológico, y la norma define cuánto puede recibir antes de que esa capacidad se exceda.
Por qué existe
Chile tiene una industria diversa: acuicultura, minería, procesadoras de alimentos, curtiembres, papeleras, industrias químicas, entre muchas otras. Cada una genera un tipo distinto de residuo líquido. Sin límites claros, la descarga sin tratamiento a ríos y lagos destruiría los ecosistemas acuáticos y contaminaría fuentes de agua potable para comunidades aguas abajo.
El DS 90 crea un piso mínimo de exigencia. Las resoluciones de calificación ambiental pueden imponer condiciones más estrictas caso a caso.
Qué significa el autocontrol
El DS 90 no solo fija límites: exige que la propia empresa mida y reporte su cumplimiento. Esto se llama autocontrol. La frecuencia y los parámetros que deben monitorearse están determinados por la resolución ambiental de cada instalación.
Los resultados del autocontrol se reportan al Sistema Nacional de Información de Fiscalización Ambiental (SNIFA) de la Superintendencia del Medio Ambiente. Si un resultado sale fuera de norma, la empresa tiene un plazo acotado para reportarlo y explicar las medidas correctivas.
Qué pasa si la descarga sale fuera de norma
Un resultado fuera de norma en el autocontrol activa un proceso de fiscalización. Las consecuencias pueden incluir multas, exigencia de planes de adecuación y, en casos reincidentes o de alta gravedad, sanciones mayores. La SMA tiene potestad para iniciar procesos sancionatorios cuyas multas pueden ser significativas.
Lo que no conviene hacer es no reportar. Ocultar un resultado fuera de norma o no realizar el autocontrol en los plazos establecidos agrava la situación legal.
Cómo se corrige cuando la carga orgánica es el problema
Cuando el incumplimiento es por DBO5, DQO o SST elevados, el problema es que la carga orgánica del efluente supera la capacidad de tratamiento de la planta. Las opciones habituales son: aumentar la capacidad hidráulica de la PTAS, ajustar los parámetros operativos del sistema de tratamiento existente, o introducir bioaumentación.
La bioaumentación con cepas especializadas como las formulaciones Biodyne® 301 puede mejorar la eficiencia de una planta de tratamiento biológico existente sin requerir inversión en infraestructura nueva. Las bacterias actúan sobre la carga orgánica en el reactor, aumentando la tasa de degradación y reduciendo los valores de DBO5 y DQO en el efluente final.
¿Tu descarga está cerca del límite en alguno de estos parámetros? Una evaluación técnica permite determinar si la bioaumentación puede mejorar tus resultados.
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