Cómo funciona la biorremediación in situ
La biorremediación es el uso de microorganismos para degradar contaminantes en el suelo o el agua. La modalidad in situ significa que el proceso ocurre en el lugar de la contaminación, sin necesidad de excavar y transportar el suelo contaminado.
Los hidrocarburos (petróleo, diesel, queroseno, lubricantes) son compuestos orgánicos que pueden ser utilizados como fuente de carbono y energía por ciertas bacterias especializadas. Estas bacterias, al metabolizarlos, los convierten en CO₂, agua y biomasa bacteriana, reduciendo la concentración de contaminantes en el suelo.
En la biorremediación in situ, se introduce al suelo afectado una mezcla de bacterias hidrocarbonoclastas (degradadoras de hidrocarburos), junto con nutrientes que estimulan su actividad. Las bacterias actúan dentro de la matriz del suelo, sin necesidad de remover el material contaminado.
Qué tipo de contaminación se puede tratar así
La biorremediación in situ es más efectiva para:
- Derrames de combustible en suelos porosos (arena, grava, suelos francos).
- Contaminación por lubricantes o aceites industriales en zonas de almacenamiento o mantenimiento.
- Suelos con contaminación por hidrocarburos aromáticos (BTX: benceno, tolueno, xileno) en concentraciones moderadas.
- Zonas de tanques de almacenamiento que han sufrido filtraciones históricas.
La eficiencia disminuye en suelos muy arcillosos (baja permeabilidad, dificulta la distribución de los microorganismos), en contaminaciones muy antiguas con hidrocarburos altamente polimerizados, y en casos donde hay metales pesados en concentraciones que inhiben la actividad bacteriana.
Por qué no es una solución de un solo día
La biorremediación es un proceso biológico y, como tal, requiere tiempo. Las bacterias necesitan establecerse en la zona de contaminación, colonizar las partículas de suelo y activar sus rutas metabólicas específicas para los compuestos presentes.
En términos generales, los procesos de biorremediación in situ de suelos con hidrocarburos toman entre 3 y 18 meses, dependiendo de la concentración inicial de contaminante, el tipo de suelo, la temperatura, la disponibilidad de oxígeno y nutrientes, y el tipo de hidrocarburo. Los hidrocarburos más ligeros (diesel, nafta) se degradan más rápido que los más pesados (aceites residuales, asfaltos).
El progreso se monitorea con muestreos periódicos de suelo que miden la concentración de hidrocarburos totales del petróleo (HTP) o compuestos específicos. Una reducción del 50% al 80% en la concentración inicial es un resultado típico al final del proceso.
Cómo se compara con el método tradicional
El método tradicional es la excavación y reemplazo: se retira el suelo contaminado, se lleva a disposición controlada, y se rellena con suelo limpio. Es rápido en cuanto a la remoción física, pero tiene costos de transporte y disposición que pueden ser muy altos, genera pasivos ambientales en el sitio de disposición final, y no es viable cuando la contaminación está en profundidad o bajo estructuras.
La biorremediación in situ es más lenta, pero más costo-efectiva para volúmenes grandes o contaminaciones profundas, no genera residuos que necesiten transporte, y puede operar con mínima interrupción de las actividades del sitio. La elección entre ambos métodos depende de la urgencia del caso, el volumen afectado, la profundidad y el tipo de suelo.
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