Qué es la colmatación

Un pozo absorbente recibe el efluente tratado de la fosa séptica y lo infiltra hacia el suelo a través de sus paredes permeables. Para que funcione, el suelo que rodea el pozo debe tener capacidad de absorción.

La colmatación ocurre cuando esa capacidad de absorción se pierde. Con el tiempo, la materia orgánica en suspensión que llega al pozo se deposita en las paredes del suelo circundante, formando una capa densa e impermeable llamada biomat. Esta capa no deja pasar el agua, el nivel dentro del pozo sube, y eventualmente el efluente no tiene adónde ir.

Es un proceso progresivo. Antes de llegar al punto de quiebre, hay señales claras que permiten actuar a tiempo.

Cómo se nota

La colmatación avanza lentamente y sus señales suelen confundirse con otros problemas. Las más frecuentes son:

  • El nivel del agua dentro del pozo sube después de lluvias o períodos de uso intensivo y tarda días en bajar.
  • Los desagües del interior funcionan con lentitud o hacen gorgoteos, señal de que el sistema no drena.
  • El terreno sobre o alrededor del pozo está húmedo o encharcado sin causa aparente.
  • La fosa séptica se llena más rápido de lo normal, porque el efluente no sale.
  • Hay mal olor persistente en la zona del pozo.

Si notas estas señales, el sistema no está fallando de forma aguda: está degradándose de forma progresiva. Actuar pronto aumenta significativamente las probabilidades de recuperación sin necesidad de construir un pozo nuevo.

El error más común

La respuesta habitual ante un pozo colmatado es llamar a un camión y vaciarlo. El problema es que el camión retira el agua acumulada dentro del pozo, pero no toca el biomat que obstruye las paredes del suelo. En unas horas o días, el nivel vuelve a subir exactamente igual.

El vaciado del pozo no resuelve la colmatación. Solo da una ventana temporal de alivio mientras el problema continúa.

El otro error frecuente es esperar demasiado. Un pozo con colmatación inicial es recuperable con tratamiento biológico. Un pozo con colmatación severa, donde el biomat lleva años acumulándose, puede haber dañado de forma irreversible la estructura porosa del suelo circundante. En ese caso, la única alternativa puede ser construir uno nuevo.

Cuándo todavía se puede recuperar

La recuperación biológica funciona cuando el suelo conserva su estructura porosa original y el biomat no ha colapsado completamente el espacio de infiltración. Las bacterias especializadas en la degradación de materia orgánica, como las formulaciones Biodyne® 301, pueden degradar el biomat desde adentro hacia afuera, recuperando gradualmente la permeabilidad del suelo.

El proceso toma tiempo. Dependiendo del grado de colmatación y del tipo de suelo, los primeros resultados observables (descenso más rápido del nivel interno) suelen aparecer entre el segundo y cuarto mes de dosificación continua. Los resultados completos, en los que el pozo vuelve a operar dentro de su capacidad de diseño, pueden tomar entre cuatro y ocho meses.

Si la colmatación es reciente o moderada, el pozo es un buen candidato para recuperación. Si lleva varios años sin funcionar correctamente y el terreno ya muestra saturación superficial permanente, una evaluación in situ es el paso previo para determinar si la recuperación es viable o si se requiere rediseño del sistema.

¿Notas que el agua tarda cada vez más en bajar en tu pozo? Ese es el momento de actuar antes de que la colmatación sea irreversible.

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